ABC, 12-1-97

LA MÚSICA REINVENTADA DE LA MUSGAÑA

Tras unos primeros tanteos, producidos durante el último trimestre de 1996, los responsables de programación de la sala Caracol de Madrid volvían a hacer diana anteayer, poniendo en pie el concierto de la terna folclorista La Musgaña. Se trata de una de las formaciones más elaboradas que hoy conviven en la vasta morada del escalafón de nuestra tradición.

La Musgaña es Jaime Muñoz a las flautas y acordeón, Enrique Almendros en gaita y tamboriles, y Carlos Beceiro en el bajo y la zanfona, más la ausencia del descomunal Luis Delgado, al que constantemente reclama un serial interminable de ocupaciones y quehaceres relacionados con la música. Su repertorio más fundamentado lo encuentran estas gentes en un rosario de jotas, pasacalles y picas, aunque el viernes, por rodear, hicieron también charros y fandangos y piezas de iglesia, a los que proporcionaron formato de dúo unas veces, y, otras, inspiración simplemente vinculada a la belleza de lo atípico.

Se trata de un mensaje que -a juzgar por los aplausos- siempre es inmediatamente percibido por la feligresía en toda su hondura emocional y artística. Y de enorme alegría constatar de nuevo que quienes así son capaces de expresarse, son verdaderamente privilegiados.

Fue una exhibición de facultades muy rítmicas, las más de las veces, entre cuyo tejido resulta extraordinariamente fácil reconocer los inmensos méritos de este mundo reinventado, hasta en los más mínimos detalles. Nada venden y todo suena a verdad, porque ya no precisan -como hace años- de maceración. Cada vez es más agradable escribir sobre su música.

Luis Martín